Srebrenica


Han pasado 69 años y un mes de esta foto.

Hoy me he acordado de ellos, los chicos de la compañía Easy, y de las cosas que vivieron en la Segunda Guerra Mundial.  El libro Band of Brothers de Stephen Ambrose y sobre todo la reconocida serie de HBO hicieron, si cabe, más famosas sus hazañas bélicas, comandados por el gran Winters. ( EXTRA: si pincháis en en el enlace veréis que el verdadero Winters falleció recientemente)

En la serie, hay una escena que me pareció sublime. Real, sobrecogedora. Durante unos segundos miré a la tele sin moverme, sin pensar en nada.

ATENCIÓN, LOS SIGUIENTES PÁRRAFOS HASTA EL VÍDEO DE YOUTUBE CONTIENEN SPOILERS DE LA SERIE.

Es la escena en la que los soldados descubren un campo de concentración que los alemanes han dejado abandonado. En 1944, los campos de concentración nazis estaban ahí pero su horror prácticamente no había sido descrito, con la excepción de algunos evadidos. (EXTRA: uno de los capítulos de “La bibliotecaria de Auschwitz” cuenta una historia real de evadidos)

Me llamó la atención pensar qué sentirían los primeros soldados que vieron los campos. No entendería nada.  Primero el shock, los olores, las miradas, la sensación de pavor ante la obra del hombre. Después -creo- trataría de ayudarles como hace Winters: agua, mantas, comida… Y después, las preguntas: ¿Quién era aquella gente? ¿Por qué les habían encerrado? ¿Quién estaba el mando de aquella brutalidad? ¿Para qué valían los hornos, las duchas, las cámaras? Tras ver el capítulo de BoB volé hacia varios libros e internet para comprobar si era verdad que la compañía Easy se topó con un campo de concentración en su avance y descubrí fotos como esta.

El 27 de abril de 1945 “liberaron” un campo cerca de la ciudad de Landsberg am Lech en Baviera. Si pensais ver la serie, no veáis el siguiente vídeo, es el fragmento que os contaba antes.

La escena casi no tiene diálogos pero me quedo con este, muy breve, entre dos de los soldados.

-¿Puedes asimilar tanta maldad?

-Creo que no.

Quizás el título del post -“Srebrenica”- os haya dejado claro desde el principio qué estoy tratando de hacer ahora recordando ese momento en el que los héroes de la 101 descubrieron el campo.  Al acabar la guerra y tras los procesos a los nazis Europa y el mundo juraron que nunca más ocurriría nada parecido. Se equivocaron. Hoy hace 18 años de la masacre de Srebrenica, en Yugoslavia.

Foto: EPA, vía pixanews.com

8.000 bosnios fueron asesinados por el Ejército de la República Srpska, bajo las órdenes de un asesino despiadado, Ratko Mladić. (El del centro de la foto de abajo) Les ayudó un grupo paramilitar serbio al que se llamó “Los Escorpiones”.

FOTO: Sipa Press/Rex Features

Había un plan para matar a varones musulmanes bosnios. Sin embargo, acabaron matando también a niños, adolescentes, mujeres y ancianos. Su objetivo era “borrar” de la ciudad la etnia bosnia. Así de sencillo. Y así de bestial. Eliminar a 40.000 personas, TODO un grupo étnico de una población. Srebrenica nos recordó a los europeos de bien que el horror de los campos nazismo podía repetirse y que todavía había odio para crear monstruos como Hitler capaces de ordenar y organizar el exterminio de una etnia o un grupo social entero.  Y además lo hicieron en nuestras narices y a la vista del mundo entero que -otra vez- se quedó paralizado ante el horror. La matanza racial de Srebrenica se llevó a cabo en una zona denominada “segura” por la ONU. He cogido este recorte de un texto de aquellos días.

El Consejo de Seguridad declaró que Srebrenica, y otras zonas amenazadas, en particular las ciudades de Tuzla, Zepa, Gorazde, Bihac y Sarajevo y sus alrededores, debían ser tratadas como zonas seguras. En dichas zonas se debía observar el cese inmediato de los ataques armados o de cualquier acto hostil y, bajo la vigilancia de observadores militares de las Naciones Unidas, se debía proceder a la retirada de esas ciudades de todas las unidades militares o paramilitares serbias de Bosnia a una distancia desde la cual dejaran de constituir una amenaza para su seguridad y la de sus habitantes.

En aquellos momentos, 400 cascos azules de la ONU  (siempre se recuerda que eran holandeses, aunque, no nos engañemos, hubiera dado igual el país porque el mando era de la ONU) “vigilaban” la zona.

¿Y qué hicieron? Nada. Para vergüenza del mundo, nada. Vieron el horror suceder delante de sus ojos y sus pistolas, y sus impolutos cascos azules y no hicieron nada.

He encontrado unas declaraciones de 1993 del general francés Philippe Morillon, el comandante de la UNPROFOR. Estuvo en  la ciudad antes de la masacre y las mujeres de Srebrenica le retuvieron para suplicarle que protegiera la ciudad porque “se avecinaba una tragedia”. Morillon dijo entonces:

“No os abandonaré jamás”.

La ciudad estaba ya en estado de sitio y recibiendo a miles de refugiados de aldeas de alrededores. No tenían agua, ni electricidad, ni comida, ni medicinas, pero el general dijo a los habitantes de Srebrenica en un discurso público que la ciudad estaba bajo protección de la ONU y que nunca los abandonarían. He encontrado esta noticia de hace 3 años: “Las madres de Srebrenica expulsan a Morillon del memorial de la masacre”. Lógico.

Morillon, que ha sido también eurodiputado, ha dicho:

“Si hubiera sabido (…) que todo iba a acabar de esa manera, habría evacuado a todo el mundo. Pero no pude hacerlo, porque me habrían considerado cómplice de la limpieza étnica y porque el gobierno de Sarajevo no quería”

¿Qué quiere decir Morillon? ¿Es una excusa? ¿Hay algo de verdad en lo que dice? ¿Por qué no intervinieron los cascos azules? El 8 de julio de 1993 las tropas serbias empezaron su ataque. Un blindado holandés que obstaculizaba el avance fue atacado por los serbios y se retiró como harían todos los soldados de la ONU durante los siguientes días. Os dejo algunos datos importantes sobre esto.

  1. Se evacuó a bosnios -muy pocos- de la ciudad a través del ACNUR, pero, las condiciones no eran seguras. Por ejemplo, durante ese año, los serbios bombardearon uno de los convoys de ACNUR que salía de la ciudad y 56 personas murieron.
  2. El gobierno bosnio se opuso a las evacuaciones, pues veía en ellas “una contribución a la limpieza étnica de la zona.” Morillon decía la verdad, al menos, en parte.
  3. Las “áreas seguras” de la ONU eran una patraña. La comunidad internacional apenas aportó tropas y sólo se desplegaron 7.500 soldados. Ningún experto militar diría que con ese pequeño contingente se podían defender 15 ó 20 ciudades amenazadas.
  4. La ONU pidió que se desmilitarizara Srebrenica. Bien hecho. Sólo hubo un fallo: sólo dejaron las armas los sitiados dentro. Los serbios alrededor no cumplieron el acuerdo.
  5. EL ASUNTO DEFINITIVO:  la UNPROFOR sólo estaba “autorizada a usar la fuerza en defensa propia” por tanto no podían intervenir en defensa de los civiles a los que debían proteger.
  6. Los serbobosnios anunciaron con 2 días de antelación que atacarían la ciudad si los habitantes no la habían rendido al expirar el plazo. Los bosnios se negaron a rendirse.
  7. Las tropas de la ONU sólo hicieron disparos de advertencia por encima de las tropas serbias. NUNCA abrieron fuego directo contra ellos.
  8. Se solicitó ayuda aérea, pero sólo el día que cayó la ciudad los F-16 de la OTAN atacaron algunos tanques del VRS que avanzaban.
  9. No se bombardearon las posiciones artilleras serbias “debido a la escasa visibilidad y a las malas condiciones del tiempo.” La OTAN esgrimió “problemas con las imágenes de sus satélites” para asegurar estas operaciones.
  10. Cuando el ejército serbio amenazó con matar a 55 soldados holandeses que habían tomado como rehenes, y bombardear el cuartel general de UNPROFOR, se cancelaron todas las operaciones.

Cuando prácticamente ya habían tomado la ciudad,  Mladić se reunió con el Coronel de los cascos azules holandeses. Según testigos presenciales Mladic, frente a un cerdo degollado,  le dijo:

Esto es lo que os espera a ti y a tus hombres si no obedeces”

El Coronel de los Cascos Azules Thomas Karremans aceptó todas las exigencias serbias, permitiendo incluso que lo fotografiaran bebiendo aguardiente con los serbios. Esta es la imagen de la vergüenza.

“¡Entrad, entrad a Potočari!”

Potočari era una antigua fábrica de baterías que la UNPROFOR usó como base. La foto de arriba probablemente esté tomada allí o muy cerca.  Tras la toma de la ciudad, los bosnios que no estaban combatiendo (mujeres, niños, ancianos etc…) se refugiaron allí.

Las condiciones, os las podeís imaginar. Hacinamiento, falta de comida y agua, calor… Uno de los oficiales holandeses describió la escena así:

“Estaban aterrados y se lanzaban contra los soldados, mis soldados, los soldados de la ONU, que intentaban calmarlos. Era una situación caótica.”

El sanguinario Mladić -que ya tenía en la cabeza el plan para acabar con todos, estoy seguro- visitó el campamento. Allí, tranquilizó a los refugiados y repartió caramelos entre los niños. La televisión serbia grabó y difundió el momento que ha quedado para la historia. 

El resto sí que es historia: 25.000 civiles refugiados vivieron una campaña de terror, primero psicológico y luego físico. Veían a soldados de VRS robando e incendiando las casas de Srebrenica, escuchaban los chillidos frenéticos de mujeres violadas y oían disparos esporádicos “ajusticiando” a los combatientes que se iban rindiendo y castigando malas conductas. Después, los serbios empezaron a llevarse en camiones a los refugiados y lo mostraron a todo el mundo en televisión. Lo que no contaron es que antes separaban a los hombres de la población refugiada “para buscar criminales de guerra entre los varones en edad militar”. El coronel José Kingori, observador militar de la ONU en el área de Srebrenica, atestiguó que los serbios estaban llevando hombres a la parte trasera de una casa -que llamaban “casa blanca”- y que éstos no volvían.

Jean-Rene Ruez, policía francés que mostró pruebas de la ejecución de los musulmanes ante el tribunal de la Haya en 1996, vio como sus cuerpos eran enterrados en fosas comunes.

“Algunos, incluso, eran enterrados vivos.”

Y mientras tanto… ¿dónde iban los camiones con las mujeres, los niños y los ancianos? Muchos de ellos no llegaron a una zona segura y se “perdieron” por el camino. Un superviviente que pudo escapar de uno de ellos declaró que se desviaron de la ruta, los ametrallaron y enterraron.  El resto de civiles de Srebrenica trataron de huir de la ciudad en dirección a Tuzla protegidos por combatientes rendido en la ciudad. Sin embargo, casi ninguno logró llegar a Tuzla. cayeron en varias emboscadas, por ejemplo en la zona montañosa de Kamenica. Mladic ordenó a parte de sus tropas que se pusieran uniformes con las siglas de la ONU para atraer a los fugados y dio una orden:

“Matadlos, no necesitamos a nadie vivo.”

Esta orden fue interceptada y grabada y sirvió de prueba en el juicio contra Mladic en el TPI. Las Madres de Srebrenica han elaborado un registro de 8.106 desaparecidos.

Los principales líderes europeos condenaron la masacre pero no intervinieron.

La ONU se limitó a condenar la masacre.

El presidente americano Clinton se mostró favorable quince días después de conocida la masacre a levantar el embargo de armas que pesaba sobre Bosnia.

En Holanda, una comisión parlamentaria investigó el caso señalando en su informe como culpable último al entonces Presidente del Gobierno Wim Kok, que dimitió junto a todo su gabinete. 

La sentencia del tribunal Penal internacional condenó a Mladic y sentenció que los serbobosnios cometieron un genocidio. Se considera este hecho “el mayor asesinato masivo en Europa desde la WWII”