Ike


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“Eisenhower, con las manos en los bolsillos, miraba hacia el cielo nocturno. Cuando la enorme formación de aviones rugió por última vez por encima del campo y enfiló hacia Francia, el corresponsal de la NBC, Red Mueller, miro a Ike. El Comandante supremo tenía los ojos llenos de lágrimas.”

Leyendo “El dia más largo” de C.Ryan.

El sastre nazi


Hablando con @marinitaPM, en una de esas conversaciones sin rumbo que se tienen con los amigos,  llegamos ambos a la conclusión de que, aunque los nazis fueron unos asesinos sin escrúpulos (y etcétera) vestían bien.

Sin lugar a dudas, los uniformes eran elegantes, pero no puedo evitar asociarlos con todo lo que hicieron. La imagen de estos trajes la tengo asociada a los miles de documentales, películas e imágenes que he visto y que describen claramente la barbarie y la locura con la que actuaron los nazis.

Sin embargo, hoy sólo hablaremos de cómo iban vestidos. Me cuenta Marina que eran “de alguien muy conocido” y eso inquieta mi curiosidad. Me pongo a buscar y… ¡Voilà!

¿Alguno lleváis alguna prenda o perfume de un tal Hugo Boss?

El sastre nazi

Hugo Boss tuvo su primera tienda de ropa en la localidad alemana de Metzingen. De hecho, allí, casi cien años después todavía sigue estando su sede histórica.

Era 1924 y, por tanto, años difíciles.  De hecho, su primer negocio quebró y tuvo que reabrir con sólo seis máquinas de coser.

En 1931, al igual que hicieron miles de alemanes de aquella época, se alistó en las filas del partido de Hitler. Era un nazi de carnet.

BOLA EXTRA: “508.889” No me preguntéis cómo pero he encontrado que éste era su número de carnet.

Seguramente mucha gente se “alistó” por conveniencia, otros creyendo las promesas de “sacarnos de la crisis” de los nazis, seguro que algunos lo hicieron por mera subsistencia pero yo no he encontrado detalles acerca de por qué lo hizo él. Un investigador de la Unversidad de la Bundeswehr en Múnich ha dicho:

 “El hecho de ser miembro del partido en 1931 ciertamente no le afectaba y, si ves el resto de la carrera de Boss, te queda claro que no se unió a ellos sólo por una cuestión económica. Al contrario, uno puede ver con claridad que él era un nazi convencido”.

Lo que sí es seguro es que financió con su dinero a las SS o que tenía en un lugar privilegiado de su apartamento una fotografía con Hitler. Se le vio muchas veces con él, e incluso, se rumoreaba que era su sastre personal.

Su entrada en la órbita nazi no se limitó a esas actividades. También estuvo en el Frente Alemán del Trabajo, la Asociación de Protección del Aire del Reich y la del Bienestar Popular Nacional Socialista. Mientras tanto, a base de influencia política, se convirtió en el principal proveedor de los famosos uniformes nazis. Ésta es una publicidad de la época en la que, para darse a conocer, explicaba que era el creador de estos trajes.

Estos son sus trajes en una infografía titulada irónicamente “1934 Boss Collection”.

Mención especial para dos o tres vestimentas, posiblemente las más famosas: Las de los “camisas pardas” o “Sturmabteilung”

El traje de las temibles SS con sus gabardinas, sus capas y sus trajes negros. Éste es un boceto de la época.

El famoso traje de las Juventudes Hitlerianas.

Y por último: ¿os acordáis de las famosas escenas de persecución de motos tipo “La gran evasión” o “Indiana Jones y la última cruzada”? Pues Boss también vistió al Cuerpo de Motoristas nazi.

A continuación, un AÑADIDO (Gracias a Mariano P.R.) y un MATIZADO sobre la autoría de los diseños, por si no estaba claro en el post y porque… ¡que demonios! siempre viene bien MÁS información:  

Tal y como me cuenta Mariano en su comentario (lo podéis leer entero más abajo) “Hugo Boss no diseñada trajes, sino que su excelencia consistía en producir, con muy buen corte y calidad, los patrones oficiales preestablecidos”. Eso es cierto… quizás al titular el post como “El sastre Nazi” (con objeto de darle más interes) pude dar a entender que eran suyos los diseños. Error. La mayoría de los diseños, es decir, de los trajes sobre el papel, eran de Karl Diebitsch y Walter Heck. Como bien explica Mariano en su comentario (leedlo abajo)  Boss fue el “ejecutor” de estos diseños.  ¡Gracias por la precisión amigo!

Cómo trabajaba

La demanda de trajes nazis fue bestial durante los años en los que la locura hitleriana se mantuvo en pie. Necesitaban vestir a miles de soldados y oficiales y durante los últimos años de la la guerra, utilizó a prisioneros de distintos países. Se supo todo a través del libro “Hugo Boss, 1924-45” del historiador y escritor Roman Köster. En su texto cuenta que el “jefe” (perdón por el juego fácil de palabras) “mantuvo esclavizados en su fábrica de Metzingen a 180 prisioneros de guerra (140 franceses y 40 polacos)”.

Koster describe la vida de estos trabajadores en su libro como la de los esclavos (por eso he usado esa palabra en el entrecomillado) debido a la situación de falta de higiene y brutales jornadas de trabajo que tuvieron que sufrir. Así ganaba dinero el señor Boss. Es la realidad.

Muchos años después, la empresa ha hecho algo que no muchas empresas hacen y eso les honra. Emitieron un comunicado en el que se puede leer:

“…mostramos nuestro más profundo pesar hacia aquellos que sufrieron daños durante sus trabajos forzados en la empresa de Hugo Ferdinand Boss bajo el régimen nacionalsocialista”.

PRIMER EPÍLOGO: Tras la derrota de los nazis y los juicios a las personas que los apoyaron, a Boss le retiraron su derecho a voto, su capacidad para abrir empresas  y le pusieron una multa de 100.000 marcos, muy inferior a los beneficios que había ganado con sus trajes nazis. Sin embargo, sin el negocio de los trajes ni el apoyo de sus “socios” en el gobierno, murió en 1948 prácticamente arruinado. 

SEGUNDO EPÍLOGO: En 1997, la compañía Hugo Boss –que ha reconocido su pasado y dice que se avergüenza– apareció en una lista de cuentas inactivas de Suiza. Era dinero sin tocar de los nazis. En 1999, los gobiernos de EEUU y Alemania acordaron, presionados por el potente lobby judío, crear un fondo de 5 millones de dólares  para compensar a los trabajadores esclavos utilizados por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.  La empresa Hugo Boss, que dijo que “no quería ocultar su pasado”, puso unos irrisorios 700.000 euros para ese fondo.

Las máximas de Santa


Dolorosamente premonitoria, “Los lunes al sol” es una obra maestra del cine español. Bardem -y su perfil de boxeador barrigudo y barbudo- borda a Santa. Un hombre digno de ser escuchado.

Esta tarde he vuelto a ver la película con un nudo en el estómago por las decenas de amigos que tengo en el paro. Para todos ellos, aunque no sirva de nada (lo sé) va dedicado este post (y un gran abrazo) en el que he recopilado las teorías de Santa en la película. Para leerlas hay que imaginar la voz ronca y engordada de Bardem en esta cinta. O, como digo siempre, volver a ver la película.

  1.  (Cuando se cuela en el transbordador de la ría.) “Con la mierda de servicio que dais, que se cruza la ria nadando, gintonics tendríais que poner. Díselo a tu jefe. Y azafatas. No tíos feos como tú.”
  2. (En el bar, hablando de la entrevista de trabajo de su amigo.) “Vamos a celebrar que a lo mejor nos llaman”
  3. (Cuando echa en la máquina recreativa las monedas de las propinas) “No seas pesado que te lo vas a quedar tu igual. estoy reinvirtiendo en tu negocio.”
  4. “Australia. Australia si que es la ostia. ¿Sabes cuantos km cuadrados tiene Australia? ¡diez veces esto! ¿y habitantes? ¡ni la mitad que aquí! Así que calcula a lo que tocan por cabeza…. Y te dan tu parte. Cuando te jubilas…por una ley que hay…dividen…Dicen: A ver ¿cuantos km de País hay? A tantas personas tanto… lo que toque… y te lo dan. ¡A cada uno su trozo! ¿Te imaginas? Toma pum lo tuyo pa ti pa siempre. Y tu ahí haces lo que te sale de los huevos… y claro: la gente esta de mejor humor.
  5. “Las antípodas. ¿Tu sabes por qué se le llama las antípodas? Porque significa lo contrario: Anti-podas. Lo-con-trario. Alli hay curro aqui no.. alli follas aqui no.”
  6. (Cuando habla de la indemnización de la farola que ha roto) “¿cuanto valen 8000 pesetas en pesetas? Para mi ahora moralmente valen mucho más. 100 mil millones, moralmente.”
  7. “La mala ostia es por el uniforme.” (de policía)
  8.  (Hablando con el yonki que cuida el astillero) “¿tu sabes lo que es eso,el criterio? Si no sabes lo que es cómo vas a tener. Criterio viene del latín: criterio. Y…. significa eso: criterio. La misma palabra te lo está diciendo.” 
  9. “¿y la vergüenza? ¿La habéis encontrado ya o vamos a buscarla? Podéis preguntarle a las 200 familias que habéis dejado en la calle.”
  10. “Cuando acabe la película me avisas y si hay peleas o se meten mano cambias de canal” (A un niño de 4 años.)
  11. “Buen gusto tenemos todos, este lo que tiene es dinero.”
  12. Leyendo el cuento de la cigarra y la hormiga. Este es largo y es mejor oírlo en la voz del gran Bardem.  
  13. (Ante la cámara de televisión de una tienda) “Buenas noches señoras y señoras. Bienvenidos al programa ¿Quién es el más capullo que conozco? Hoy el programa está más reñido que nunca.”
  14. (En la oficina de empleo.) “Quien quiera chupármela que levante la mano. (…) Si no logramos que nos consigan trabajo, al menos que nos chupen la polla.”
  15. “Te ha llamado vago. Te ha metido en el saco. Este señor dice que si quisieras te irías a un invernadero a Almería a cobrar 80.000 pesetas al mes, gastarte la mitad en alojamiento y el resto mandárselo a tu mujer.”
  16. “Amador no salió, le echaron. Que es muy distinto. ¿Qué haces con 49 años, 2 hijos, prejubilado y 8 millones de pesetas?”
  17. (Sobre el conflicto en astilleros) “El problema es que nos dijeron: Echamos a 80, o tragáis o cerramos el astillero. Y en ese momento decimos que no porque es nuestro puesto de trabajo. Y cuando nos encerramos allí eramos 200. Pregúntaselo a la policía que seguro que se acuerdan. ¿y que conseguimos? Que se enterara la gente, y -sobre todo- estar juntos. Y después firmasteis el convenio sabiendo que era una puta mierda porque no os quedaba otra. ¿Y ahora? ¿Os queda otra? Nos fuimos 80 a la calle y luego los demás. Nos habían separado y a algunos nos echaron la mierda encima. Por eso unos estamos mal y los otros bien.” 
  18. “¿Qué día es hoy?”

Gracias por esta película.

Ozymandias


Acabo de ver “A Roma con amor” de Woody Allen. Ya os dije en un post antiguo que Roma es una de las ciudades en las que viviría sin dudarlo. Sin embargo, hoy no quiero hablar de Roma sino del término “Ozymandias Melancholia” que se usa varias veces en la peli. En esta escena lo podéis escuchar en la voz de Alec Baldwin.  (no lo encuentro en castellano)
La frase textual que usa el actor es “Todas esas ruinas me deprimen, me hacen caer en una Ozymandias Melancholia.”
El término también lo usa en la peli Stardust Memories (Que se llamó en España  “Recuerdos”) lo podeis ver en el minuto 1:40, aunque para entender algo es mejor verlo al menos 30 segundos antes.
Tras ver ambas escenas, no me quedó claro qué quería decir. La necesidad de escribir esta entrada del blog rebotaba en mi cabeza. Pero antes de saber de donde venía el término tenía que aclarar algo. ¿Por qué tras escucharlo sentí una sensación extraña? ¿Por qué pensé que ya lo había leído/oído en algún sitio? … Ozymandias… mmmmmm… ¡Claro!
¡Es uno de los Watchmen! Y no uno cualquiera: Según nos recuerda este fantástico post de Labutaca.net ,es “el hombre más inteligente del mundo. Posee, además, una increíble desenvoltura atlética y la capacidad de resultar encantador a todo el mundo.”
Ozymandias no es un nombre casual que utiliza Alan Moore para este superhéroe de sus Watchmen. Era uno de los nombres con los que se denominaba al faraón egipcio Ramsés II.
Según leo en la wikipedia:
“El apodo Ozymandias viene de una transliteración griega de Ramsés: “User-maat-re Setep-en-re”
Aunque me pide el cuerpo que hablemos un rato más de los egipcios creo que está claro que no tenemos espacio/tiempo en este post para hablar sobre el bueno de Ramses segundo.  Os recuerdo que todavía no hemos descubierto porqué se dice lo de “ozymandias melancolía”. Sigamos el hilo que nos ha dejado Woody Allen. Volvamos a Ramses/Ozymandias.
Hay una estatua en el Museo británico en la que se puede leer el siguiente mensaje:
“Rey de reyes soy yo, Osymandias. Si alguien quiere saber cuán grande soy y donde yazco, que supere alguna de mis obras”
Una bravata de proporciones piramidales de quien fue uno de los grandes gobernantes de la historia. Parece que el mismísimo Napoleón se obsesionó con esa frase y con la estatua e intentó conseguirla para su Francia imperial sin éxito. Esta es la mole en cuestión.
Los ingleses fueron más listos y contactaron con un “Indiana Jones” italiano llamado Giovanni Belzoni para conseguirla. Como veis, su aspecto no es el de Harrison Ford, pero básicamente se dedicaban a lo mismo: destruir templos milenarios de países del tercer mundo para que el primer mundo pudiera lucrarse con el turismo arqueológico. Lo de siempre.
A través de nuestro Indiana con turbante, “adquirieron” en 1821 para la sala 4 del British Museum esta maravilla del arte egipcio con sus 7 toneladas y con su inscripción ramsesiana. En su etiqueta se puede leer esto:
“Colossal bust of Ramsete II, the “Younger Memnon”. 19th Dynasty, about 1250 BC. One of the largest pieces of Egyptian sculpture in the British Museum. Weighing 7.25 tons, this fragment of his statue was cut from a single block of two-coloured granite. He is shown wearing the nemes head-dress surmounted by a cobra diadem.”
Sigamos. Su llegada a Londres fue precedida por cientos de páginas de periódico y se convirtió en un acontecimiento británico. Miles de personas la vieron y otras miles supieron de su llegada por las noticias. Y atención, que ya vamos llegando al término “Osymandias”. Una de las personas que la vió o supo de esta efigie y su inscripción fue el escritor Percy B. Shelley, el marido de la creadora de Frankenstein. ¡Tachaaaan!
Y llegamos al término “Ozymandias melancolia”.
Nuestro amigo Percy era un gran escritor romantico. Le interesaba la historia y lo trágico; las derrotas y los caídos… Le gustaba evadirse y posiblemente lo hizo ante la efigie del gran Ramsés. Reflexionó durante horas en un gran poder tan arrogante -el de Ramses II- que se creyó mejor que todos para siempre. Pronto se dio cuenta de que ahora, miles de años después, sólo era una roca tallada sin voz ni voto en el presente. Ese pensamiento le hizo reflexionar: la decadencia es inevitable hasta para los que fueron los más poderosos en su tiempo. Y esa reflexión le hizo escribir este poema:
Ozymandias
Conocí a un viajero de un antiguo país
que dijo: «dos enormes piernas de piedra
se yerguen sin su tronco en el desierto;
junto a ellas, en la arena, semihundido
descansa un rostro hecho pedazos, cuyo ceño fruncido
y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
que todavía sobreviven, grabadas en la piedra inerte,
a la mano que se mofó de ellas y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
“Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!”
No queda nada a su lado. Alrededor de las ruinas
de ese colosal naufragio, infinitas y desnudas
se extienden las solitarias y llanas arenas.
Da igual lo grande que sea alguien en un momento dado, con el tiempo pasará y se convertirá en algo decadente y abandonado. Shelley nos advirtió de la inutilidad de lo que hacemos en la vida… las cosas que parecen importantes en realidad no lo son con el paso del tiempo.
¿Al pensar en esto no sentís ahora un poco de vértigo? ¿tal vez una sensación de inexistencia? ¿tristeza? ¿desazón? Ahí lo tenéis: con todos ustedes la melancolía de Ozymandias.