“Cuando te quedes sin agua…..échale Twitter”


AVISO: Ni soy profesor, ni pretendo enseñar, ni, como ha dicho alguno, pretendo decir qué se puede decir en twitter y qué no. Esto es una reflexión personal con ánimo de abrir debate. Nada más.

Y quiero debate porque el periodismo es algo vivo y necesariamente cambiante. El tema de este post es el “periodismo ciudadano”.

Vaya por delante que yo no soy contrario a la participación de twitteros (ciudadanos, en definitiva) en el proceso de creación de noticias. Si así lo ha parecido por mi debate con varias personas anoche en twitter, este texto debería servir para aclararlo.

Los hechos

Por resumir lo que pasó ayer: se declara un incendio en un piso céntrico de Murcia.

2015/01/img_0031.jpg

Foto de Miriam Alcazar

Mientras elaboro mi información curioseo en el twitter usando las palabras “incendio” y “Murcia”. Una tuitera (después me comenta que se dedica a la comunicación) que se llama Miriam ha escrito en su perfil personal esto:

Me aclara la tuitera que está en la zona y que ha escuchado claramente a un bombero gritar “no hay agua”.

Periodismo ciudadano

Vaya por delante que si hubiera estado en la zona tendría más elementos de juicio para valorar ese grito del bombero. Como no estaba, hago la pertinente autocrítica: informar a lo lejos es más difícil y se pueden cometer errores. Los periodistas no somos infalibles. O, al menos, yo no soy infalible.

Así que, desde la distancia, lo que señala esta tuitera es interesante y nadie me lo había contado. Por eso el asunto me preocupa y me pongo a investigarlo.

NOTA: A menudo, cuando informo de una situación “en tiempo real” leo los tweets de personas que están en la zona para buscar nueva información. Es decir, que el periodismo ciudadano sí sirve.

Una vez leído el tweet, mi labor como periodista -que no está sobre el terreno, insisto- es confirmarlo antes de contarlo. Es la principal diferencia con una tuitera sobre el terreno, en mi opinión. Ella tiene todo el derecho del mundo a escribir el tweet que quiera, por supuesto. Yo no. A mí se me presupone la conexión con una serie de fuentes oficiales y no oficiales que me validen o corrijan esa historia

¿Cómo valido la historia?

A través de fuentes distintas trato de comprobar qué ha ocurrido, es decir, si ha habido algún problema con el agua, un hecho que, de confirmarse, sería grave.
Normalmente no se revelan las fuentes pero creo que hoy es importante hacerlo:

1. Gabinete de prensa del Ayuntamiento de Murcia, a través de mi pareja (no tengo por qué ocultarlo) María Soler.
-En contacto con la Concejala de Seguridad.
-En contacto con el Jefe de Bomberos de Murcia.

2. Servicio de prensa del teléfono 112, coordinación de emergencias. El servicio es para periodistas y tiene acesso a todas las incidencias en tiempo real.
3. Varias fuentes no oficiales en Bomberos de Murcia.
4. Fuente no oficial en Policía Nacional, responsable en la zona.

6. Varios vecinos que me contaban que estaban viendo el incendio. Sus testimonios son MUY importantes, pero siempre los coloco detrás de los anteriores.

7. Otros periodistas. Sí, se consulta qué están diciendo los demás. Ahora con twitter es mucho más fácil. Todos lo hacemos. ¿Parece lo lógico no?

Esas fueron mis fuentes anoche.
Por supuesto, mi labor no es pensar que el ciudadano-twittero miente. Ni mucho menos. La realidad la contamos entre todos. El monopolio de la verdad no lo tienen los periodistas y hoy, con un simple móvil, te puedes convertir en narrador. Ésa es la base del periodismo ciudadano. El hecho de que las miradas de todos puedan ayudar a describir algo que está ocurriendo. Pero… ¿cómo describir? ¿Con qué herramientas?

La diferencia entre periodista y ciudadano son esas herramientas: las fuentes oficiales y extraoficiales. Generalmente el ciudadano no tiene acceso a esas personas que manejan información mucho más exacta.

OJO: Las fuentes oficiales también pueden equivocarse, también pueden ocultar información o transmitirla de manera torticera. Ha ocurrido en algunas ocasiones en este país.

El ejemplo más claro es el 11M. El periodista tiene que saber valorar también ese factor.

Pero volvamos al ejemplo: Ante un tweet como el de Miriam, simplemente, como periodista profesional, tengo que confirmar la historia y validar lo que ha dicho. Mi actitud es más la de “quizás pueda ayudarme” pero dudar de todo te ayuda a ‘cazar’ bulos, fotos falsas, cadenas de SMS que alarman más que ayudan y demás. No os podéis imaginar la cantidad de historias que nos llegan así: una niña enterrada en Alcantarilla, un caso de ébola en un colegio, unos abusos sexuales, historias de supuesta corrupción política… Nuestra labor es recibirlas y después verificarlas. Si les damos salida sin ningún tipo de control… ¿Para qué valemos los periodistas entonces?

Ciudadanos aliados

En mi opinión, es más fácil que un ciudadano sea un aliado y te ayude a contar una historia, que sea un ‘enemigo’ que te esté mintiendo, como bien apuntó Miriam en el debate tuitero que mantuvimos. Sin embargo, hay precedentes en la región de Murcia de personas que, movidos yo que sé por qué afán, han tratado de “colar” fotos falsas de incendios, granizadas y demás sucesos.

Esta imagen se distribuyó como “de Murcia” pero también de otros lugares. Al final… ¿Alguien sabe de donde era?

 

Ésa es una de las cuestiones. La otra tiene que ver con la contextualización de unas palabras que se han podido oír aisladas.

La importancia del contexto.

El ciudadano tiene todo el derecho del mundo a reproducir unas palabras que ha oído en la calle o en cualquie sitio -faltaría mas- pero el periodista, en su verificación de la historia, también debe generar un contexto. Os pongo un ejemplo.

-Mamá, tengo hambre.

Esa frase no es igual si se la escuchamos al hijo de una mujer con trabajo y con todas sus necesidades cubiertas que si se la oímos en pleno desahucio a un niño en la esquina de una casa. Estaréis de acuerdo conmigo en que no es lo mismo, y sólo la segunda es interesante.

-No queda agua.

Esa frase, dicha en medio de un incendio, y encima por un bombero, puede resultar alarmante. Eso es verdad. Sin embargo, ayer consulté a varias personas –bomberos, expertos en emergencias- que me explicaron que “en un incendio se dicen muchas cosas”. Hoy Andrés López, periodista especializado en estos temas y técnico de bomberos de Murcia lo ha explicado muy bien en varios tweets que reproduzco.

Es exactamente la misma información que ayer transmitió el Jefe de bomberos de Murcia a través del Consistorio y que corroboraron otras fuentes no oficiales. Y yo me la creo aunque siempre me quedará la duda sobre ese bombero gritando “no queda agua” que oyó la twittera, motivo de este interesante debate. Gracias a Miriam Alcázar conocemos ese detalle que habría desaparecido de las crónicas periodísticas o que no habría sido lo suficientemente aclarado. Ese es el gran valor de su tweet y del periodismo ciudadano.  Así que, desvelado el contexto y verificada la historia con fuentes propias del periodista, la noticia es más noticia.

Por tanto: Periodismo ciudadano sí, pero periodistas atentos, también.

Espero vuestras aportaciones.

El bosque nazi


Este post nace de una petición de uno de mis lectores asiduos: @Marcosabril

¿Qué le regalarías tú a alguien que lo tiene todo? ¿Un ipad?

No te esfuerces: Ya lo tiene, eso es lo primero que le compras (sic) a uno como él.  Probemos otra cosa: ¿Un juego rollo “The game“? Ahí puede que aciertes…

Pero no, también lo tiene.  Y si…. ¿Una isla desierta?

Es probable que ya la tenga también como ocurre en este caso de la foto. ¿Sabéis de quién es?  Leed esto de Mel Gibson y otros millonetis. 

¿Lo ves? Es más difícil que “lo imposible”.

Perdón, era una broma. Ya en serio. Qué dificil es regalar a esas personas que ya lo tienen casi todo.

Pero vamos a complicarlo más y así veis donde quiero llegar con este post que me está quedando la mar de surrealista. ¿Y si este regalo se lo tuvieras que hacer al mismísimo Hitler en sus años de máximo poder? ¿Qué se le puede regalar a un loco de semejante tamaño que ya lo tenía todo?

Ahora si que os habéis perdido.

Me dijo Marcos que le contara el origen de esta foto. Quiere saber si es real y, sobre todo, qué historia tiene detrás.

Y la historia es…

Un regalo para el Führer

AVISO: No he encontrado enlaces a noticias en grandes medios o fuentes oficiales que certifiquen esta historia como real. Ponedla mucho en cuarentena. 

Imaginad el típico pueblo alemán de trabajadores del campo rollo “La cinta blanca” (peliculón de Haneke) pero ya en años del Nazismo, en concreto en 1939.

No dejéis de ver esta peli.

 

Allí había unas personas que en pleno éxtasis de adoración al líder supremo pensaron que era una buena idea plantar los arboles. Hay varias versiones  (pero ninguna muy concreta y dan lugar a la especulación) sobre los autores:

  • Un grupo de empresarios pro-nazis (en ese momento) que enviaron a sus trabajadores, en medio de un gigantesco pinar, y plantar allí los dichosos arbolitos.
  • Las juventudes hitlerianas.
  • Un agricultor local dijo haber plantado los árboles de niño junto a un guardabosques que le pagó por ayudarle
  • Gente de la zona creó este monumento “en agradecimiento al Servicio del Trabajo de Reich por la construcción de una calle en Zernikow”.
  • Un loco solitario “estilo unabomber”.

El caso es que allí están los árboles -unos 140- en un terreno de unas 60 metros cuadrados y se trata de Alerces, o Larix.

Lo que si parece coincidir en todas las versiones de la historia es que “la idea era regalarselos a Hitler por su cumpleaños”. El regalo en si no eran los arbolitos sino la forma que tenían si los veías desde las alturas.  En otoño y primavera, sus hojas se ponían amarillas y si tomabas suficiente altura podías ver una esvástica.

Está en el bosque de Zernikow, en la región de Brandenburgo de Alemania….

 

… y a pesar de estar en la zona sovietica cuando cayó Hitler, durante muchos años nadie la vió.  Y era grande:

Hasta aquí la increíble e imprecisa historia. No termino de créemela, pero he estado buscando más. ¿Quien encontró los árboles? ¿Quien echó la foto? ¿Siguen allí los árboles?

He encontrado que fue un tal Okoland Dederow, un pasante, fue quien descubrió los árboles en 1992 mientras revisaba unas fotos aéreas para la instalación de unas unas líneas de riego.

BOLA EXTRA PARA NOTA: Según algunas crónicas de esta historia, el número de foto de ese rollo era la “106/88”. Y como “88” es el numero clave para Heil Hitler, sólo espero que esta no sea una leyenda nazi o algo así. 

Esta historia es muy extraña.

POSTDATA: He leído que el descubrimiento del bueno de Okoland Dederow supuso que el gobierno de la RDA enviara en 1995 a un grupo de leñadores para talar los árboles pero no pudieron encontrar la señal que si aparecía en las fotos porque ya eran antiguas.

POSTDATA 2: Sin embargo, en 2000, la Agencia de noticias Reuters publicó fotos de la cruz claramente visible aunque con los  bordes poco definidos. El gobierno local se volvió a movilizar y ordenó talar todos los árboles en la zona. Al final sólo se cortaron algunos para evitar que se siguiera viendo.

La almendra yihadista


/home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/7d5/54496319/files/2015/01/img_0020.jpg

No me gusta que me digan que no puedo hacer algo. No soy más rebelde que nadie -vaya eso por delante- pero admito que cuando me prohiben una cosa, precisamente consiguen espolearme a hacerlo. Sólo por contestar a la prohibición. Solo por reaccionar a la imposición y a la amenaza.

Sólo hay una cosa que supere a esta primera: Que la prohibición sólo flote en el ambiente, es decir, que el autor de la imposición nunca me haya dicho claramente qué quiere o qué no quiere. Es mucho más difícil convivir con la pesada carga de una amenaza invisible: la incertidumbre de no saber por donde vendrá el golpe, la represalia, el dolor.

El terrorismo es así. Los asesinos no suelen hablar, casi nunca especifican qué quieren. Sólo dejan flotar en el ambiente la amenaza, nos dejan que la mastiquemos como esa almendra rancia de la bolsa que siempre está y que sabes que llegará. Esa almendra nos avisa acerca de un hecho difícil de encarar: que cualquiera de las otras -que presumiblemente están buenas- también podrían ser defectuosas.

El miedo es la peor cosa que hay. A partir del día en que lo sientes tienes que seguir viviendo pero sabiendo que cualquier día llega la almendra mala, o el coche bomba, o el AK47. Yo vivo con mis miedos, pero no me quiero imaginar cómo debió ser la vida en los años de plomo de ETA para algunos concejales vascos, por ejemplo.

Los de Charlie Hebdó vivían con miedo seguro. Eran valientes -hacían su trabajo de forma admirable todos los días a pesar de las amenazas- pero seguro que vivían con miedo. Nos pidieron con sus viñetas que no lo tuviéramos pero en eso, los terroristas, tras este día parecen habernos ganado.

Los han matado. Y ahora todos -aunque sea un poco- tenemos miedo. Nos hemos comido la almendra mala de la bolsa. Ojalá sepamos enjuagarnos el mal sabor.