Hemingway comiendo en el Rincón de Pepe de Murcia


“Me ofrecí a pagar lo que había comido, para que Murcia quedara bien con el premio Nobel, y la policía (del franquismo) se presentó en mi local cuatro meses para ver quien le había pagado la comida a aquel “rojo”. 

Son palabras de Raimundo Gonzalez, el creador del “Rincón de Pepe”, ayer en el homenaje que el Club Gourmet de Murcia le dio por toda su trayectoria.

Foto de Raimundo, por Juanchi López cuyo blog podéis consultar aquí.

La persona a la que pagó la comida era Ernest Hemingway.

Es una historia alucinante que nos hace imaginar al barbudo escritor sentado en una de las mesas de Raimundo. Ay! si se pudiera ir hacia atrás en la historia… ¿Quien no desearía estar sentado en esa mesa hablando con él de honor, belleza y mujeres?

Yo ya sabía que Hemingway había pasado por la ciudad de Murcia.  Lo cuenta muy bien en este artículo Antonio Botías, uno de los cronistas de la capital. Según nos cuenta:

“Era una tarde de toros en la Condomina, entre aromas a pasteles de carne, en la Feria de Septiembre, mientras Hemingway firmaba autógrafos.”

Esta foto parece ser de aquel día. Me dicen que es de las pocas que quedan. La podéis ver, por cierto, en una magnífica exposición que hay ahora mismo en Las claras de Murcia. El que sale a su lado es Juan López, el maestro de los foto-periodistas de la Región.

Hemingway estuvo en la ciudad los dias 8,9 y 10 de septiembre de 1959.

En esta instantánea de Isabel Permuy, vemos a Hemingway en la Plaza de Toros de Murcia bebiendo vino de la bota. ¿Alguien reconoce a la gente que está a su alrededor?

Tenía 61 años. Vino con el torero Antonio Ordoñez que era su amigo, e, imagino, colega de juergas.

Junto al torero en 1959 en una piscina de Málaga

Y, por supuesto, vino a los toros. El periodista de la Verdad José Antonio Ganga le hizo una entrevista en la que dijo que le gustaban los “huertos y las flores de Murcia”. Me lo quiero imaginar, tras beberse un buen vino de la tierra, durmiendo la siesta bajo la sombra de algun árbol en la huerta de Murcia.
Según las crónicas de la época, el escritor firmó tantos autógrafos “en servilletas de papel, en abanicos y hasta en bolsos”, cuenta Botías, “que agotó la tinta de su pluma”.

Firmando un autógrafo en Pamplona

De aquella visita, trascendió, y pasó a la historia que a Hemingway le habían robado la cartera con 9000 pesetas. En sus declaraciones  explicando el robo pidió al ladrón que le devolviera la cartera y “que el dinero se lo quede en pago por su destreza”. Un crack este señor.
Yo no se si en aquella época Murcia pretendía ya vivir del turismo (EL Turismo, ese invento español) pero lo que si está claro es que la noticia no fue una buena propaganda nacional. De hecho, el mismísimo Castillo Puche le pidió al Alcalde de Murcia “pidiéndole que le se le regale a E. Hemingway una reproducción, lo más exacta posible de la que PERDIÓ en la plaza de toros de Murcia”.
Ojito con el eufemismo: Perdió.
Por cierto: la billetera apareció.
Pero no era esa la historia que quería contaros de Hemingway en Murcia. Volvamos a Raimundo.
Hemingway apareció por el Rincón para comer en aquella visita en 1959.
¿Como no hacerlo si este era el restaurante más famoso de la ciudad?
Siguiendo la narración de Raimundo, él pensó que era importante que la ciudad (y la Región) mostrara sus mejores galas y, dada la importancia del personaje que se sentaba en su mesa, llamó al Gobernador Civil para invitarle a comer en la mesa junto al famoso escritor. No todos los días tiene uno un Premio Nobel en la ciudad.
Yo no se si nuestro Gobernador Civil leía mucho o no. Pero…  ¿Sabéis cual fue la respuesta que le dieron a Raimundo?
“No nos vamos a juntar con ese rojo”.
Daba igual la literatura que corriese por las venas de aquel barbudo que se paseaba por las calles de Murcia, daba igual cuantos elefantes hubiese abatido, o cuantas botellas de vino hubiese bebido, o cuantas mujeres amado.
Lo importante para tomar la decisión fue la trinchera desde la que contó la guerra, la de los rojos.

Fotografía de Robert Capa en 1936 en la que se ve a Hemingway fumando con tres soldados republicanos.

Así que, al final, el premio Nobel comió sin autoridades -sólo con amigos- en una mesa del Rincón. Si, como dicen los que creen en las psicofonías, la voz queda grabada en el espacio y el tiempo, a mi me encantaría escuchar de qué hablaron aquel día.

Como no hay foto de la comida, aquí os dejo esta brindando con Luis Miguel Dominguín y con Ava Gardner.

Y tras darse -seguro- un buen festín, cuando se iba a marchar, el astro de la literatura fue a pagar.
Y Raimundo no le dejó. Según sus palabras, “Para que Murcia quedara como un buen recuerdo para este señor tan importante pensé que era una buena idea invitarle a comer”. Un grande invitando a manjares de la tierra a otro grande.
Como he desvelado al principio, esta invitación le trajo problemas al bueno de Raimundo. Cuatro meses después, los agentes del franquismo se presentaron en su negocio preguntando quien había invitado a comer a ese rojo. Querían saber quien había pagado la invitación.
Raimundo nunca se lo dijo.
55 años después, tras conocer esta bonita historia, yo, desde aquí, me quito el sombrero ante el que es -y será siempre- nuestro mejor cocinero.

Un comentario en “Hemingway comiendo en el Rincón de Pepe de Murcia

  1. Cada vez que voy a la Plaza de la Condomina, me he tomado una cerveza en el Rincón de Pepe (alguna ha caído) o paseo por Murcia pienso que en esos lugares estuvo uno de los mejores escritores del siglo XX. Es alucinante. Tremendo. Hubiésemos comido con él y la invitación por nuestra parte, asegurada

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