¿Por qué se enfadó la señora Zeppelin?


El otro día, mi amigo @marcosabril posteó en su facebook una canción de Led Zeppelin. No recuerdo cual era la canción pero sí que recuerdo que nos pusimos a hablar sobre la foto de la portada del disco y me pidió un post. Ésta es la imagen:

El disco se publicó en 1969 y es el primero de estudio de la mítica banda. Se llama, como es habitual, igual que ellos, “Led Zeppelin”. Contiene temazos como éste:

Para la elección de la portada, parece que no lo pensaron demasiado: “Somos Led Zeppelin, así que busquemos  el zeppelín más famoso”. Y eligieron ésta: la del Hindemburg “volando” por los aires (uf! que mal traída esta expresión)

Me pide Marcos que cuente la historia del Hindemburg que se ve en la foto. De eso trata este post, pero antes la anécdota que generó esta portada y que es el verdadero motor que me ha puesto a investigar. ¿Es cierto que la portada molestó a alguien?

Al parecer, la respuesta es sí.

La señora Zeppelin

 Durante una gira por Europa, el grupo tuvo que cambiar momentáneamente su nombre cuando pasaron por Holanda y Dinamarca. Se llamaron “The Nobs” y el motivo fue esta mujer.

Esta señora -de peinado imposible- es la Baronesa Eva Von Zeppelin, la sobrina del alma mater del dirigible. Cuando supo de la existencia de un grupo con el nombre de su familia denunció que el uso de su apellido “por aquella banda de melenudos” era “una deshonra para la familia”. Incluso amenazó con demandar al grupo por uso indebido del nombre, aunque creo que alguien consiguió convencerla de que no lo hiciera. Sus palabras han pasado a la posteridad:

“Pueden ser famosos, pero cuatro monos chillones no van a seguir usando un apellido prestigioso sin permiso”.

Melenudo si eran. Pero… ¿Monos?

El productor de los LZ cuenta que durante su gira por Europa  invitaron a la Sra Zeppelin a un ensayo para que los conociera y “viese que éramos buenos chicos”. La reunión fue cordial y la señora se fue medio tranquila. Sin embargo, justo cuando salía del estudio, vio la foto del disco, con el ingenio ardiendo y, según los testigos, “montó en cólera” tipo Dexter.

Contada esta anécdota, hablemos del Hindemburg. Sepamos si estaba justificado el enfado de la señora.

Gigantes del aire

El dirigible se llamaba en realidad “LZ 129 Hindenburg”. Se le puso el nombre por Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg, Mariscal de campo del Imperio alemán y, después, Presidente de la República alemana.

Junto al  “LZ 130 Graf” estamos ante las aeronaves más grandes jamás construidas por el ser humano. Que se dice pronto. Aquí podéis verlos a los dos juntos.

Quizás esta foto no deje claro sus monstruosas dimensiones. A ver si esta os lo describe mejor. ¿Veis algunas hormiguitas a su alrededor? Son personas.

Estas eran sus medidas:

  • 245 m de largo
  • 41 m de diámetro
  • 200.000 m³ de gas
  • 4 motores diésel de 1.200 CV
  • Velocidad máxima:135 km/h

Pensadlo por un momento: El Hindenburg era más largo que tres aviones Boing 747 puestos uno delante del otro. Sin embargo, sólo podía llevar, en su mejor época a 72 pasajeros. El interior era muy pequeñito.

Cruzó 17 veces el Atlántico en dirección a Estados Unidos y Brasil. Y en dos ocasiones consiguió hacerlo en  cinco días y casi 20 horas batiendo un récord de tiempo de la época. Era el aparato definitivo después de muchos intentos de volar en globo -o similares- que habían llevado a cabo ingeniosos hombres que quisieron imitar a los pájaros. Os dejo dos estupendos ejemplos:

Este es Blanchard cruzando en globo el Canal de la Mancha en 1785.

Este es el brasileño Alberto Santos-Dumont en 1901 en su dirigible “Número 6”. Ganó el premio Deutsch de la Meurthe de 100.000 francos por volar ida y vuelta del Parque Saint Cloud a la torre Eiffel en menos de treinta minutos.

BOLA EXTRA: En un episodio de los Simpsons, Homer gana un paseo en el dirigible Duff. En la versión española del doblaje canta esta canción “vueeela, Santos Dumont, vuela por los aires a pleno pulmón”. Frikismo puro. 

¿Por qué se llama Zeppelin?

Aunque, como habéis visto, hubo muchos precursores, la llamada “edad de oro” está marcada por el Luftschiff Zeppelin o LZ1 en 1900.

Se le llamó así por este señor:

Es, como podéis suponer, el tito de la que quiso denunciar a los LZ. Es el Conde Ferdinand von Zeppelin. Si os interesa, leed sobre su vida porque es alucinante.

Para no hacer el post más largo,  os contaré que experimentó con diseños de dirigibles a finales del siglo XIX y llegó a la conclusión de que en vez de telas blandas, los gigantes del aire tenían que ser rígidos: Al  comienzo del siglo y durante la primera guerra mundial, todos los diseños estuvieron marcados por esta idea.

BOLA EXTRA GUERRERA: Está documentado que fue el ejército italiano el primero en usar dirigibles para labores de reconocimiento. Ocurrió en 1912 en la zona de Trípoli tras las líneas turcas, antes de la primera guerra mundial. Durante la contienda también se usaron como bombarderos. Estos de la foto son exploradores del mar británicos.  

BOLA EXTRA 2 FAMILIAR: Antes de seguir, os contaré que mi Abuela Ana, que falleció este verano, siempre contaba que ella vio un día un zepelin volando sobre los campos de Pacheco cuando era una niña.  Como era la típica cosa que cuenta una persona mayor quizás muchos no la creyeron. Sin embargo, en su momento me molesté en buscar alguna historia y encontré estas fotos: 

y esta otra:

Ambas fotos están en el archivo de la Región de Murcia y son de 1930. Así que, sí, abuelita, lo que viste era un dirigible. Yo siempre te creí.

Volvamos, por fin, al Hindenburg

El amigo Adolfo se empeñó en que la imagen de un gigantesco aparato sobrevolando a los ejércitos y a la población daría buena cuenta del poderío nazi. Y así era. El Hindenburg se convirtió en un símbolo. El 1 de agosto, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín, el dirigible sobrevoló el estadio olímpico momentos antes de la aparición de Adolf Hitler.

Sin embargo, la imagen del Hindenburg que se recordaría es esta otra:

El 6 de mayo de 1937, tras un larguísimo viaje a través del Atlántico, el gigantesco artefacto se aproximaba a su amarre en Nueva Jersey. De repente, en la zona de popa se vio lo que se llama “un fuego de San Telmo” (electricidad estática)

Así empezó el horror.

El fuego se extendió rápidamente mientras la enorme estructura (no olvidemos que no era un globo sino algo rígido y metálico) caía al suelo ante la mirada de cientos de personas. Los pasajeros saltaron desde los “apenas” 15 metros que les separaban del suelo.

Había 97 personas a bordo y, milagrosamente, solo 35 murieron. Y digo milagrosamente porque muchos de ellos se salvaron por casualidad: los depósitos de agua que llevaba el aparato cayeron sobre ellos y les evitaron las llamas. 

BOLA EXTRA: Recientes investigaciones han sugerido que el fuego, aunque causado principalmente por el hidrógeno del dirigible, pudo haberse visto favorecido por el revestimiento del Hindenburg a base de nitrato de celulosa (pólvora) impermeabilizado y protegido con capas de óxido de hierro y polvo de aluminio (termita). Esto habría colaborado a acelerar el fuego, pudiendo alcanzar específicamente temperaturas de hasta 3.000 °C.

Si por algo es conocido aquel desastre es por la narración de este señor.

Se llama Herbert Morrison y es el periodista que narró la caída y destrucción del Hindenburg para el mundo. Esta es la grabación en vídeo y audio. Se difundió al día siguiente del accidente. Incluso si no sabes inglés su vibrante tono pone los pelos de punta.

Tras este accidente, los zepelín cayeron -con pequeñas excepciones- prácticamente en desuso. Quizás tras ver estas imágenes, se entienda un poco mejor el enfado de la señora Zeppelin con la portada de aquel ya mítico disco.

4 comentarios en “¿Por qué se enfadó la señora Zeppelin?

  1. Un par de cosicas, pero antes, este fanático de los globos, dirigibles y similares te da la enhorabuena por tan magnífico y completo post… En primer lugar, el gemelo del Hindemburg se llamaba ‘Graf Zeppelin’, siendo “Graf” el título nobiliario del inventor del artilugio, pues es una palabra alemana que significa “conde”… Yo siempre he pensado que Steffi Graf nos hubiera impresionado menos de haberla visto como hacen sus paisanos, como Estefanía Conde… En cuanto al dirigible que vio tu abuela, seguramente sería el ya mencionado, dentro del fallido proyecto de la línea Sevilla-Sudamérica para dirigibles, que se saldó con unos quince viajes, y alguno de ellos sería el que ella presenció…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s