Borracho, asesino. (Contando historias 5)


Mi amiga iba preciosa vestida de novia.

Mi amigo parecía un elegante pingüino argentino.

Me gustó verla sonreír a ella y me gustó abrazarle a él. Les di la enhorabuena. Él tiene los ojos azules y cuando habla contigo te mira muy fijamente. Eso me gusta. Hablamos de fútbol y de lo mayores que nos hacíamos, lo recuerdo bien.  A las 3 ó 4 dela madrugada (me quedé de los últimos celebrándolo, era joven) ya podíamos decir que su boda había sido, hasta ese momento, una gran noche. Supongo que uno de los días más bonitos de su vida, aunque nunca les he preguntado.

Lo que pasó después no se me olvida. Les seguíamos en nuestro coche por la tristemente famosa curva de Beniaján. Nos quedamos en un semáforo y ellos siguieron. Allí, la vida les estaba buscando.

Se salvaron. Pero la noche de bodas la tuvieron que pasar en el hospital con varias lesiones y un susto de muerte para todos. Recuerdo que ella tuvo rota la cadera muchos meses.

Un chico -con el carnet recién sacado- dos chavalas a bordo y una botella de Jack Daniels vacía en el asiento del copiloto -no exagero, vimos la botella- se les cruzó en el camino.

Borracho como una cuba empotró su inconsciencia contra la noche de bodas de mis amigos.

Eso fue hace muchos años.

Este fin de semana recordé aquella noche como si hubiera ocurrido ayer. El sábado por la tarde iba en mi coche con @mariasglo , @mc_mora y mi pequeña de 5 meses y un conductor se saltó un ceda el paso en una rotonda justo delante de nosotros. Le seguimos hasta el semáforo siguiente para recriminarle la situación y al bajar la ventanilla a su lado le dije muy tranquilo : “¿Es que no has visto el ceda el paso?”. El hombre no podía ni contestar de lo borracho que iba. La impotencia que sentí me hizo acelerar y separarme de él en cuanto pude. Siento no haber estado listo para cogerle la matrícula.

Eso ocurrió el sábado.

El lunes llego a la radio a trabajar con ambos sucesos frescos en la memoria y me encuentro con este parte de la Guardia Civil: “Detenido un vecino de Beniaján por conducir triplicando la tasa de alcohol una furgoneta en la que viajaba junto a su hija de 9 años”.

Se habla muy a menudo de los terroristas de ETA, de los que maltratan a sus mujeres, de la violencia ultra, de los psicokillers tipo Utoya. A toda esa gente los llamamos asesinos.

Los que conducen borrachos también lo son. Al menos en potencia, lo son. Y no oigo a nadie decirlo alto y claro.

Nada de “si bebes no conduzcas”, yo diría “si bebes y conduces eres un miserable asesino”.

Coge un taxi y mátate en tu casa, pero mátate tú solo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s