Derecho a todo


Hace unos días tomé ésta foto en los soportales de la Catedral de Murcia, justo al lado de la plaza de Belluga.

La chica había llegado con su bonito coche y debió pensar que era una gran mentira eso de “nunca encuentras sitio para aparcar en el centro” de una ciudad como Murcia. Ella es un ser diferente. Ella si tiene sitio porque tiene “derecho a todo”.  Este tipo de personas son una raza especial.  Creen que están legitimados para todo, que para ellos no hay barreras, aunque luego son los que más se indignan si ven a otro haciendo lo mismo: Correr con el coche,  tirar colillas en el monte, ensuciar la ciudad, dejar a los hijos gritar en los restaurantes, hablar con el móvil en el cine… Se que sabéis de quién estoy hablando.  Todos conocemos a alguno. Recuerdo una persona que alardeaba de llegar a valencia en media hora que el resto de los mortales con su audi y sus 25 años. Nunca le pusieron multa, cosa que él contaba sintiéndose, una vez más, con derecho a todo.

En concreto, la chica de la foto (que ya está subiéndose al coche)  tiene derecho a:

  • Entrar con su bonito coche en una calle peatonal.
  • Interrumpir parte del paso con el vehículo.
  • Sentarse, a sólo unos metros con una amiga a tomar un agradable café otoñal.
  • Echarse unas agradables risas con su amiga a la vista de todo el mundo.

Una murciana con derecho a todo “full-equip”, vamos.

A veces el karma tiene esas cosas… y mientras muchos de los que estabamos observando la escena pensabamos “¿dónde hay un policía local cuando hace falta?” llegó.  En la foto veis cómo se marcha  tras hablar educadamente con la conductora del vehículo que incluso trató de explicarle que ella NO SABÍA que NO SE PODÍA APARCAR AHÍ.

La leche. (The Milk)

No se si finalmente le puso o no la multa a la chica.  Yo espero que si.  Espero que un día multen a  todas las personas que aparcan en plazas de minusválidos, o en calles peatonales, o en zonas con un solo carril, como si poner las luces de emergencia convirtiera el coche en invisible.

¿A que a vosotros alguna vez os han puesto una multa por mucho menos? Es porque no tenéis “derecho a todo”

Querida Iberdrola


Estimada Iberdrola:

Me dirijo a usted en femenino aunque imagino que usted no tiene sexo. No, no se asuste, me refiero a que no tiene género como ente-gigantesco-transnacional-sin cara que es. Disculpe si es usted un hombre con nombre terminado en A, pero a mi me suena a femenino. Como Jesús María o José María.

Dicho lo cual (que no tenía importancia pero quería aclararlo) paso a lo importante. Ya le aviso que quizás no le agrade.

Vivo en una bonita casa a las afueras de Murcia (donde queremos vivir de la energía solar pero no nos dejan, aunque esa es otra historia) y soy uno de esos agraciados clientes que les pagan cada dos meses una -también muy bonita- factura. Si ustedes comprueban mi nombre y demás datos verán que así es, y que no he fallado ni un mes a pesar del almodovariano precio que nos cobran. Por llamarlo de alguna manera.

No crea que soy persona de mucho quejarme pero entiéndame: De bueno que soy, no quiero parecer tonto. Si usted compra algo -por ejemplo, un marcapasos- que tiene que ser permanente… ¿le molesta que se corte arbitrariamente? Imagine que usted llevara un marcapasos y se le parara cada cinco minutos. Que feo estaría morirse ¿verdad?

El primer año tuvimos decenas de cortes de luz. Y el segundo más. Y el tercero… y el cuarto… No es cosa que pueda cuantificar porque no he instalado en la cocina un tablero para anotar los goles que me cuela usted pero si tengo una lista de objetos -llamémoslos “valiosos”- que han sufrido las consecuencias:

  • Una lavadora
  • una placa de inducción de cocina
  • una PlayStation3

Los tres aparatos “murieron” tras sendos cortes de luz. Dirá usted que no se puede establecer la causa efecto pero el técnico de la cocina parecía un tipo entendido y fue lo primero que preguntó:

-¿Tenéis cortes de luz?

Aquel día la luz se había ido en una sola mañana en toda la manzana donde vivimos por lo menos cinco veces. Pero bueno, quizás no tenga que ver. Quién sabe. Nosotros no somos entendidos en la materia e imagino que el técnico tampoco.

En otra ocasión, perdimos toda la comida del congelador porque falló la luz durante varias horas. Había unas gambas de esas baratas del Carrefour que -no sé si me entiende- es lo que, con las facturas de la luz que pagamos, nos podemos permitir.

Dirá usted por qué le estoy escribiendo esta carta tan amable. Se lo voy a explicar muy rápido. Hoy mientras hacía la comida a mediodía se ha ido y ha vuelto la luz seis veces seguidas en menos de diez minutos. Le voy a decir la verdad: casi no me ha molestado ver como mi ordenador personal recién comprado tenía que reiniciarse con fallos en el disco duro.

Lo que verdaderamente me ha jodido (y voy a acabar de escribir porque me van a empezar a fallar las formas si sigo) es que tenía que darle el biberón a mi niña de 6 meses y he sido incapaz de calentarlo en pleno invierno. Es usted un monstruo por eso.

Mire: Para cortar la luz a los parados que no tienen con qué pagar usted, señora Iberdrola, es rapidísima. Mortalmente rápida, diría yo.

Venga a mi casa con la misma rapidez y arregle esto.

El gato de Ruiz


Me piden tres bellas señoritas (@anasalvago , @palomamanzano y @mariasglo ) que les explique en un post lo del dichoso gato de Schrödinger. ¿Está vivo o muerto? ¿O las dos cosas?

Y me piden que se lo explique bien, porque con lo de la wikipedia no se entiende nada.Como si ya no lo hubiera explicado bien Sheldon Cooper:

Sé que Sheldon es mucho más gracioso que yo y por eso he puesto el vídeo lo primero. Si con eso ya os vale, no sigáis leyendo… Si no, vamos al lío. Nos va a ayudar este simpático amigo que me está ayudando a escribir el post. Saludad todos a mi gato. Se llama Batman

1 batman

Él va a ser hoy “el gato de Ruiz”. Para los más susceptibles, aclaro aquello de “no ha sido dañado ningún animal (por lo menos por mi parte) para escribir este post”. Si leéis hasta el final tendréis prueba de ello y os explicaré qué quería demostrar el austriaco Erwin Schrödinger (este señor tan sonriente de abajo) cuando formuló su más famosa paradoja.

3 ó 4 BOLAS EXTRAS SOBRE ERWIN: 

  • Aunque es “popular” por su gato (como Rosario Flores) su trabajo más importante es la llamada  ecuación de Schrödinger por la que ganó el Nobel.
  • Su paradoja y su nombre han “inundado” la cultura popular en series televisivas como “Big Bang Theory”, “Breaking Bad” o “Futurama, por poner sólo tres ejemplos. Aquí le veis como uno de los científicos “resucitados” en los tiempos de Fry y Leela.

  • Como hecho curioso, en sus memorias, otro ganador del Nobel casi 40 años después, James Watson se acordó de él. El descubridor de la estructura de doble hélice del ADN ha contado que un libro de Schrödinger titulado “What’s Life?” fue el que le inspiró.
  • En tiempos de Hitler tuvo que abandonar la Universidad de Berlín y el país por estar en contra de los nazis.

Mira y cambia lo que miras

Schrödinger quería explicar fenómenos “inexplicables” que se producen en la física cuántica en los que, si os parece bien, no entraré. No hace falta entender de física cuántica para explicar lo del gato. Esa es, imagino, su genialidad. En esencia, el bueno de Erwin nos quiso explicar con un ejemplo algo que ya había enunciado un colega coetáneo suyo:

“La observación de algo, modifica lo observado”

La frase es de uno de los mayores genios de la historia y amigo de nuestro protagonista.  Se llama Werner Heisenberg y en esta foto, ambos aparecen a la derecha, en la estación de tren de Estocolmo (preciosa ciudad a la que @Rafadepaco fue a hacer turismo pero a la que un día irá a recoger su Nobel, también)

Heissenberg había ganado el Nobel el año anterior a Schrödinger por su  “principio de incertidumbre”. Este principio dice que “no puede determinarse con total precisión la posición y velocidad de una partícula porque para “ver” esa posición hay que aplicarle un fotón de luz que la modifica”. Al observarla modificamos lo observado. Así de sencillo.

Si ahora mismo os da vueltas la cabeza os pondré un ejemplo más sencillo. Imaginad un grupo de personas manifestándose…

Están parados, esperando, con la pancarta desplegada. Hablan entre ellos, la gente les mira. Y de repente… ¡llega la cámara de 7rm! Comienzan los gritos, las consignas, los “este hospital no se cierra”… La observación del fenómeno por parte del periodista y el cámara han cambiado el fenómeno. ¿Lo entendéis ahora?

BOLA EXTRA sobre OBSERVADORES (Atención no aclara nada, sólo lo complica.. jeje…si no queréis dolor de cabeza, pasad a lo siguiente): En 1991 la artista británica Susan Derges realizó una serie de fotografías denominadas  “The Observer and the Observed”. Ella misma ha explicado que no pretende probar nada sino simplemente ser “una metáfora sobre la interacción del observador con aquello que es observado”. Para su realización Derges utilizó un chorro de agua al que le aplicaba un sonido y que iluminó con una lámpara estroboscópica. Este es el resultado:

 
¿Qué veis mejor? ¿Las gotas llenas de caras o la cara de la chica? Si os acercáis a la pantalla, veréis las caras dentro de las gotas, si os alejáis de la imagen, vuestra atención vuelve al rostro de la chica aunque las gotas siguen suspendidas delante. ¿Está vuestra observación modificando el objeto? En este caso, está claro que no. Es sólo un efecto óptico… pero ¿a que os deja dudas? Sigamos.

La dichosa caja

Todo lo que os he explicado hasta ahora es para que entendamos que el principio de incertidumbre de HEIS y el gato de Schrödinger están relacionados. ¿Está entendido esto? Si es así, vamos a ver que hay dentro de la caja de nuestro amigo austriaco. Para explicároslo, ésta es la caja que voy a usar.
2 caja
Se trata de una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior. Aquí lo tenéis. Se ha metido por su propia voluntad porque le encantan las cajas, aunque me temo que el de Schrödinger hubo que meterlo a la fuerza.
3 metido
Dentro de la caja, en el experimento de Schrödinger hay también una botella de gas venenoso, que yo he sustituido por una manzana. A Batman no le gustan y creo que para la “metáfora” valdrá. Sólo le gusta el atún de ijada, es muy listo, el tío.
En el interior de la caja original también hay un dispositivo electrónico que contiene “una partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado”. Si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. He sustituido este dispositivo por un iphone con la foto de Schroödinger en el fondo de pantalla, para que mi gato se haga a la idea de la importancia de su participación. (Y porque no quiero que muera de verdad, ni que se vuelva radioactivo, ya me entendéis)
5 metido
Cierro la caja unos segundos y os hago pensar:
6 cerrado
¿Cuál es el resultado del experimento cuando termina el tiempo establecido? Pensemos un poco:
  • Primero: La probabilidad de que el dispositivo se haya activado es exactamente del 50%
  • Segundo: si se ha activado, el gato estará muerto
  • tercero: Si no se ha activado, el gato está vivo.
  • Cuarto: (aquí viene el tomate) Según los principios de la mecánica cuántica, para describir lo que pasa en el interior de la caja en este momento  se produce una superposición de las dos posibilidades: el gato está “vivo” y “muerto” a la misma vez.
  • Quinto: (Y ahora, el colofón) Sin embargo, una vez que se abra la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto. O dicho de una manera más científica:
“El sistema se encuentra en una superposición de los estados posibles hasta que interviene el observador. El paso de una superposición de estados (vivo-muerto) a un estado definido (vivo O muerto) se produce como consecuencia del proceso de medida, y no puede predecirse el estado final del sistema: solo la probabilidad de obtener cada resultado”.

Por cierto… voy a abrir la caja y terminar con el experimento. Ya puedes salir Batman…

7 saliendo

En el momento en que abro la caja Batman maúlla y compruebo que está vivo. Su maullido me llena de alegría aunque el experimento era simulado.

Ni la foto de Schrödinger ni la terrible manzana han acabado con él. Pero durante unos minutos ha estado “muerto y vivo” a la misma vez. Si pensáis en eso en estos momentos, es que habéis entendido la paradoja de Schrödinger. El hecho de abrir la caja y mirar, no es lo que le ha salvado, ni tampoco es lo que lo habría matado, simplemente, durante unos minutos no podíamos determinar cual era su estado y al observar el sistema completo abriendo la caja lo hemos modificado.  El tema, aparte de ser interesantísimo, tiene su guasa (científica, claro) como todas las paradojas porque si aplicamos esta paradoja a otras pruebas todo se puede tirar por tierra… mirad este “predictor de Schrödinger”.

En fin, he tratado de explicar una cosa complejísima en unas pocas líneas y no se si lo habré conseguido. En todo caso, si queréis ver una explicación más científica con una caja construida de verdad, la tenéis aquí:

Y si os queréis echar unas risas para terminar este post -que espero os haya gustado- os recomiendo los millones de memes que hay en internet con el famoso gato. Éste es el que más me gusta:

Prestige


Nostra in mare fortvna (“En el mar está nuestra riqueza”)
Lema de la ciudad de Marín, Pontevedra, Galicia.

Me ha dolido la sentencia, como a muchos de vosotros, imagino. La justicia se hundió con el Prestige y sólo quedan los lodos del desastre ecológico y económico de aquella historia. Esta mañana, movido por la rabia, he escrito este tuit.

Este post es lo que he utilizado como bálsamo para calmar mi rabia. He pensado que quizás yo ya dicté mi propia sentencia del Prestige hace años. Sé que no vale de nada, lo sé, pero es mi sentencia. La dicté cuando llegué por primera vez a una de las playas del parque natural de Corrubedo junto a bomberos de la Comunidad de Madrid y alarmado por las noticias que llegaban.

Esto es lo que había antes del Prestige…

Vista aérea de la impresionante playa de Corrubedo, limpia.

Y esto es lo que encontramos…

12/12/2002
Dos militares participan en las tareas de limpieza en Corrubedo
Foto de Óscar Vázquez, en La voz de Galicia.

Recuerdo el impacto del primer día. Algunas personas lloramos. No es lo mismo -os lo puedo asegurar-verlo por la tele.

La playa vacía. El frío de diciembre. El sol gris guardado en las nubes. El mar temblando en olas. El olor. Ésta es mi cuadrilla de trabajo, partiéndose el lomo al bajar la marea. Uno de esos, creo que el que está con el rastrillo, soy yo. Los trajes están hinchados por el fuerte viento.

arena

Me impactó saber que los vecinos de Corrubedo llevaban una semana sacando la basura en bolsas a la calle porque durante los primeros días habían usado los contenedores para echar dentro el chapapote.  “En algún sitio había que echarlo”, me dijo el dueño de un bar que añadió “y aquí no venía nadie a ayudar”.

Me impactó saber que muchos usaron los colchones de sus camas, maderas y hasta mantas para crear barreras a pie de playa que impidieran que “a merda” llegara.  Hablé con un hombre que se quedó afónico durante la primera noche en las primeras acometidas de la muerte negra. Lo imaginé maldiciendo al petrolero por volver ola tras ola.

“Maldito barco”, gritaba. ¿Os lo imagináis? No se me olvida su cara.

Dormir malamente en casetas de madera, comer bocadillos dos semanas, beber un trago de agua y seguir trabajando con la cara sucia, pasar frío. Limpiar  fue terrible. El primer contacto con el fuel era rarísimo. Llegaba mezclado con residuos marinos. Aparecía a machaconas oleadas que manchaban lo que acababas de limpiar.

manchas

Me he sentido muy identificado con esta recopilación de voces que ha hecho hoy mi amiga @Amconcejo. Una de las mujeres dice “Cuando retiras el fuel de la orilla, sabes que en dos horas la marea lo va a traer de nuevo.”

Y era grueso, pesado. tremendamente oloroso. Era difícil sacarlo del mar cuando estaba en grandes masas  de chicle(como las que habéis visto en las famosas  fotos) pero lo complicado era recoger los trozos pequeños y las manchas sólidas que se iban posando en la arena. La zona donde estábamos era un ecosistema dunar. Cada cierto tiempo la arena de la playa y las olas recubrían todo y se formaba una tremenda lasaña de arena y chapapote (así la llamabamos) que era indetectable. Aquí, mi mano, sujetando uno de esos fragmentos.

lasagna

Durante los primeros días me junté con un grupo de ornitólogos que estaba en la zona. Con ellos, había que meterse en el agua y no todo el mundo estaba dispuesto porque estaba muy fría. Me llamaban “murciano” o -cariñosamente- “salvapájaros”.

murciano

A menudo me separaba de mi cuadrilla de limpieza para trabajar con ellos entrando en el agua a buscar pájaros petroleados que no podían levantar el vuelo. Ojo: cuando entrabas en el agua el frio no era lo peor, lo eran las fuertes olas.

Con ese apodo me dediqué a sacar a algunos pequeñines del mar para que los llevaran a un centro de recuperación. Espero que salvaran a muchos. Recuerdo varios alcatraces como el de la foto de abajo, aunque la imagen no es mía sirve de ejemplo porque está tomada cerca de donde yo estuve.

También saqué un enorme y vivo cormorán ( a mí me pareció enorme) que me golpeaba con las alas y me intentaba picar, varios pequeños chorlitejos patinegros (que los lugareños llaman “píllaras das dunas”, me encantó) y muchos que no pude reconocer. Esta foto de abajo si es mía. Envolvíamos los pájaros en papel, no recuerdo por qué. ¿Sabéis que especie es?

pajaro

Era deprimente no sentir su latido al sacarlos del agua. Recuerdo sus plumas sucias y su aleteo torpe. No olvido su ojo fijo que siempre parecía mirarte: “¿Qué habéis hecho?”, parecía decir.

BOLA EXTRA de IMPACTO: Se calcula que en estos “comandos”, como el que yo estaba, fueron recogidas unas 23.181 aves. Sin embargo muchos expertos dicen que afectó a entre 115.000 y 300.000 pájaros. La especie más afectada fue posiblemente el Aaro Común Uria aalgeya entonces gravemente amenazada de extinción. La Sociedad Gallega de Ornitología dice que:

“Los efectos del derrame del “Prestige” seguirán afectando a medio y largo plazo a muchas poblaciones de aves marinas, y en particular a aquellas que anidan en Galicia, ya sea a través de efectos subletales o sobre las cadenas alimenticias”. 
El daño del petroleo era evidente.Para nosotros también, por cierto.
Me llama la atención que se haya hablado poco de lo que cuenta este artículo y otros muchos sobre los riesgos para la salud de los que estuvimos expuestos:
  • Un estudio de la Universidade da Coruña (publicado en la revista EI) señalan que el fuel causó daños hormonales y en el ADN a las personas que estuvieron expuestas de forma repetida.
  • El petróleo que transportaba el Prestige era mucho más contaminante que el petróleo “crudo” debido a que tenía un alto contenido en azufre (2,58%).
  •  Dolores de cabeza, síntomas respiratorios, irritaciones oculares, problemas gastrointestinales, alteraciones psicológicas o trastornos del sueño, fueron los primeros síntomas observados en las personas que estuvieron en contacto con el fuel.

  • En las primeras semanas se aconsejaba a los voluntarios que bebiesen mucha leche para reducir la toxicidad de las fracciones volátiles del fuel. Nos atiborraban a leche. Después se dio la contraorden porque alguien se dio cuenta de que la grasa de la leche fijaba las toxinas en el organismo.
  • Las mascarillas faciales y los trajes se demostró que eran inservibles: Los primeros días mucha gente no uso NADA, después se usaron simples mascarillas de papel (como la mía) pero al final alguien llegó  a la conclusión de que tan solo las mascarillas de carbono eran protección suficiente contra los efluvios de la marea negra.
  • La Sociedad Española de Patología Respiratoria (Separ) apunta a “un impacto en los síntomas respiratorios a largo plazo” en las personas expuestas al combustible.

Entre mis compañeros de cuadrilla de limpieza hay quien recibió una carta de la comunidad de Madrid en plan “usted ha estado expuesto bajo su responsabilidad… es posible que desarrolle estas cosas”. En fin, intento no pensar mucho en ello. Ésta es la gente con la que estuve trabajando casi dos semanas. Nunca más los he vuelto a ver pero veo la foto y siento mucho cariño hacia ellos.

grupo

Este post empezaba diciendo que yo dicté mi propia sentencia aquel primer día sobre la arena de Corrubedo.  Y es verdad. Lo hice porque tenía la mala espina de que un día (han pasado 11 años) llegaría la justicia y me defraudaría con sus penas. La sentencia de hoy es injusta, indigna e hiriente.

He pensado que quizás me calme poner lo que pensé aquel día blanco sobre negro. Dice  así:

PRIMERO: El barco lo capitaneaba uno, lo armaba otro y se lucraba de él un tercero bajo bandera de un cuarto país y de un quinto financiador. En definitiva, una gran metáfora de este mundo en el que nada es de nadie en lo económico, donde la riqueza no se reparte y la pobreza sí. CONDENADOS, señor capitán. (Y le incluyo a usted porque sólo conocemos su cara)

SEGUNDO: El barco lo guiaron aquellos que creyeron que podían mentirnos con su rumbo, los que nos dijeron que “las playas están limpias y esplendorosas”, aquellos que pensaron en bombardearlo, aquellos que nos hablaron de hilillos de plastilina, aquellos que nos dijeron “aquí no pasa nada” aquellos que sobrevolaron la zona, los que  echaron fotos saltando atléticos sobre el agua. CONDENADOS, señores políticos.

Nota: Por si alguno de vosotros tiene dudas sobre quienes son, mi compañera Mariola Lourido los ha recopilado a todos aquí.

Rajoy, en la playa de Caión (A Coruña), una de las inundadas por el fuel, en 2003. EFE

TERCERO: El barco sigue allí aunque algunos no quisieron verlo en algunos telediarios, aunque hubo quien  se conformó con el dinero, aunque algunos no fueron a las marchas de Nunca Mais y participaran desde sus casas de la llamada “mayoría silenciosa”. Son los que no despertaron del sueño de la manipulación. CONDENADOS.

Y CUARTO:  Aunque es un atenuante la oleada de solidaridad que miles de españoles protagonizamos, que todos estuviéramos a una con Galicia (en sus playas o desde casa, cada uno como pudo) sin embargo, todos somos responsables de lo ocurrido.  Vivir en una sociedad que permitía los buques monocasco, la dependencia del petróleo,  el consumo desaforado y la escasa conciencia REAL de protección del medio ambiente nos hace culpables.  CONDENADOS. 

Todos debemos vivir con la culpa de haber permitido el Prestige. Unos más que otros -lo sé- pero yo que recogí lasañas de chapapote y aves muertas con mis propias manos en Corrubedo me siento culpable.

PD DE ARREPENTIMIENTO: Haber sido voluntario mitiga en parte la culpa que siento. Quizás fui por eso. Quizás soy egoista y necesitaba sentirme mejor, sentir que ayudé. Quizás estar allí valió de algo. No quiero acabar el post dejando la sensación de que pienso que no valió que fueramos. Valió para demostrar que como sociedad valemos más nuestros gobernantes, que sabemos organizarnos y luchar por las cosas importantes.

Lo describe muy bien este corto de Isabel Coixet, “Marea Blanca”.