Sanidad pública, Alteza


Los últimos dos meses mi familia y yo los hemos pasado entrando y saliendo de un hospital. Vaya por delante mi agradecimiento a todos los profesionales que nos han atendido allí. Tienen mi respeto. Desde la mujer que está en el control de seguridad, que siempre me sonrió -hasta el último día- hasta los médic@s (muchos jóvenes y entusiastas, algo que se agradece) y enfermer@s que en todo momento tuvieron un cariño muy especial con nosotros.

Tenemos una gran sanidad pública gracias a todos ellos.

Hoy pensaba en detalles que también pude percibir en estos dos meses y, de los que, desgraciadamente, no guardo tan buen recuerdo. Por ejemplo, que tuviéramos que traer la cuchara de casa para alimentar al enfermo porque la que nos daban era de un plástico cortante, o que los sillones donde había que sentarse a esperar una mejoría estuviesen literalmente destrozados por el tiempo. Me dio mucha tristeza ver que teníamos que traer el agua de casa, en qué condiciones estaban los baños -el olor era a veces insoportable- o que la cama articulada fuera un artilugio anticuado y chirriante.

Hoy estaba mirando twitter y he visto este tweet de @moedetriana

Me ha hecho pensar en lo alejados que viven algunos de la realidad. He tratado de pensar cómo serán las sensaciones de una persona que jamás ha hecho cola en una sala de espera o que nunca ha tenido que sentarse en un sillón rajado a esperar el paso del tiempo. Es imposible que puedan entender la impotencia que se siente. Sabes que vives en un país del primer mundo, que has pagado tus impuestos, pero ahí estás, dando cabezadas en un sillón de mierda.

Quienes no han vivido eso no saben de lo que hablo. Su vida elevada les ha privado de la empatía con los demás.

Hace poco, un político de la región ha tenido que ir también en varias ocasiones a un hospital de Murcia. Varias visitas en las últimas semanas. Me lo encontré por la calle y le dije: “Espero que hayas ido a un hospital público. Debes ir a un público no solo por cuestión de imagen o por convicción sino también para sentirte como nosotros. Para sentir que sigues compartiendo con nosotros algunas cosas, que eres uno de los nuestros.”

Evitar/ no tener privilegios te hace sentirte uno más. Y eso es bueno si quieres reinar sobre/representar a un colectivo. Sentarse en ese sofá y comer con una cuchara cortante no te hace desprestigiar la sanidad pública.  De hecho, te hace querer defenderla más, creer más en ella.

La próxima vez, vaya a un hospital público, majestad.

3 comentarios en “Sanidad pública, Alteza

  1. Razón absoluta, por supuesto. Pero el “poder” deja al hombre sin ganas de sentir empatía. Es una necesidad de superioridad que no los hace mejor personas. Lo peor es que al rey le permitan operarse en un hospital privado… Eso sí que me hace perder la fe en un futuro justo (y mejor).

  2. En efecto, los que toman decisiones deberían vivir en el mundo real.

    Un abrazo.

  3. Lo mejor de la Sanidad Pública, sus profesionales.
    Es verdad que deberían dar ejemplo quienes nos gobiernan, defenderla, potenciarla y cuidarla porque nuestra sanidad es una de las mejores del mundo, aunque a veces falte el papel higiénico.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s