G-I-Jooooooe! + Stalingrado


Hay un combate en el piso de arriba de mi casa… Luchan por un palmo de terreno, como en Stalingrado. Cada milímetro ganado al enemigo es crucial. Algunos soldados han instalado sus armas sobre barricadas creadas con madera y piedra. 

Los alemanes llamaron la Batalla de Stalingrado “Rattenkrieg” o “guerra de ratas”. Se combatía en cada casa. Incluso en algunos momentos, un mismo edificio tenía cada planta tomada por un bando distinto. 


Los soldados más aguerridos han saltado al campo de batalla y abandonado las trincheras para luchar como los antiguos: a lanza y espada. Sus combate es silencioso entre las balas de los demás. 

Influido por el geopolítico Karl Haushofer, Adolf Hitler pensaba convertir las tierras de la Unión Soviética en colonias alemanas a la que denominaría “Germania.” A pesar de las advertencias tácticas que le indicaban seguir hasta los pozos de petroleo de la zona, hizo girar sus tropas para capturar Stalingrado.


En una pequeña cueva entre las rocas, el equipo de transmisiones y anti-bombas se ha refugiado junto a uno de los heridos. Mientras sigue la batalla, y sus compañeros avanzan hacia el frente corriendo, intentan encender una hoguera.

Paulus, el atacante de Stalingrado, dirigía el 6° Ejército porque su anterior comandante había muerto de un ataque cardíaco hacíendo un ejercicio en la campiña rusa a temperaturas bajo cero. Durante la batalla, él también enfermó de disentería. 


Al otro lado, las fuerzas de cobra también se han establecido en distintas posiciones de combate. Junto a ellos, algunos vehículos han quedado abandonados en la huida. 

Los alemanes perdieron su 6º ejército y parte del 4º Regimiento panzer. Los soviéticos sufrieron 1 millón de muertos civiles y otro millon de bajas militares. 13.000 habían muerto ejecutados, acusados de cobardía.


Uno de los comandantes da la orden de atacar y comienzan a correr hacia los GIJoes. 

Stalingrado se extiende por la orilla occidental del río Volga. No había puente para cruzarlo y los rusos tuvieron que cruzarlo con barcazas que eran bombardeas por los alemanes. Durante el invierno, el Volga se hiela permitiendo el paso de vehículos pesados.

Al fondo, el comandante cobra observa la escena y grita algunas órdenes a sus mandos.

Stalin prohibió la rendición y ordenó la formación de una línea en la retaguardia de la infantería que fusilara a todo soldado soviético que retrocediese sin permiso. Esta orden de Stalin, la 227, muy pronto fue conocida popularmente como la orden “ni un paso atrás” 


Sus tropas comienzan a abandonar sus posiciones ante la lluvia de fuego de los GIjoes y tras la emboscada de algunas tropas aerotransportadas que aparecen de la nada. 

En el primer día de bombardeos de los Heinkel 111 y Junkers 88 alemanes se lanzaron 1.000 toneladas de bombas y murieron al menos 5.000 personas. 


Los francotiradores apostados en las rocas más altas hacen su trabajo a través de sus miras telescópicas. 

Vasili G. Záitsev fue el francotirador soviético más famoso por ser el autor de 242 muertes de soldados y oficiales del bando nazi. La peli “Enemigo a las puertas” cuenta su historia de una manera magistral. 


Y desde el otro lado, el comandante, que ha sido herido y tiene que permanecer tumbado, da las órdenes a sus tropas en voz muy baja a su teniente. 

En la conquista de la colina de Mamaev Kurganen, en pleno centro de la ciudad, la lucha fue brutal para que ondearan las banderas de los dos bandos. Los alemanes desplegaron todo un sistema de altavoces incitando a la deserción de los rusos.


En el avance, algunos valientes soldados son heridos y caen en el frío suelo de este bosque. 

Durante la campaña previa al invierno, los alemanes recrudecieron el ataque y los rusos enviaron a miles de soldados sin experiencia para apoderarse de las trincheras alemanas. Muchos iban desarmados esperando coger el fusil del que cayera delante: casi 3.000 soldados morían por día.


Y mientras tanto… sigue el combate cuerpo a cuerpo entre algunos soldados armados con silenciosas espadas. 

El mensaje que Paulus envió por radio a Hitler informándole de que no podían aguantar más el combate decía: “Mi Führer: se nos agotan las municiones el combustible. Abastecimiento suficiente y oportuno es imposible. En estas circunstancias, solicito plena libertad de acción.”


Así es la mente de un adulto de 34 años que sigue jugando (casi) y aprendiendo igual que un niño. 

Un comentario en “G-I-Jooooooe! + Stalingrado

  1. Te imagino perfectamente. ¡Muy interesante tu blog! un besito de la in

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