No vayas por lo oscuro


“No vayas por lo oscuro” es frase de madre. En el juego que intento recordar hoy, tres héroes supercachas se pasan este consejo literalmente por el forro. Parece como si no hubieran tenido madre nunca o que nunca le hubieran hecho caso. Sin embargo, es por una buena causa: todo es poco para liberar a la chica guapa secuestrada por los malos… Si hay que meterse por lo oscuro.. ¡Se mete uno! ¡Bienvenidos a Final Fight! AVISO: Post dedicado a mi amigo @bigbignano un amante de este juego. #ahilollevas
Como es tradicional en los juegos de lucha de este tipo la idea es cargarse a miles (literalmente miles, ya lo vereis) de malos hasta llegar a los abrumadores jefes de final de pantalla. Para ello, como en todos los clásicos desde Golden Axe , tres posibilidades: Guy, el rapido y pequeño saltarín; Cody, el fortachón “ciclado” (excesivamente homosexual diría yo, aunque esa es otra historia) , y Haggar, la bestia parda con mostacho estilo Freddy Mercury. Este último era más lento pero yo siempre me lo cogía. Por cierto.. ¿cuanto son 297 libras?

la pregunta es: ¿quienes son estos tios? ¿que les mueve a meterse en lo oscuro de la ciudad y liarse a tortas con todo el mundo? Si perdeis unos minutos -como yo- en leeros las letras que aparecen al principio descubriréis la increíble verdad. Mike Haggar es el ALCALDE de la ciudad. Si, si. No el Alcaide. ¡¡¡El ALCALDE!! Este texto sacado de una reseña del juego de la época lo demuestra: 

Final Fight trata de la historia de Metro city y cómo su alcalde Mike Haggar comienza a establecer nuevos métodos para combatir la delincuencia y la violencia que estaban dominando a la ciudad. Fue entonces cuando un misterioso cabecilla de la mafia decide secuestrar a Jessica la hija de Haggar, siendo obligado a tomarse la ley con sus propias manos. Con la ayuda de Cody Travers un amigo de la infancia de Jessica y Guy, un experto en artes marciales, los 3 se lanzan al rescate por las calles de Metro City. 

¡La leche! asi eran los noventa chicos. Un alcalde dando hostias como panes por las calles. para acabar con la delincuencia.
El gran atractivo del juego era la variedad de personajes, muy bien caracterizados y la ambientación: las malas calles, “lo oscuro”. Ese lugar donde habitan los punkis (los punkis malos, claro, porque también habrá buenos, digo yo)  y demás gente de mal vivir. En los siguientes pantallazos os enseño sitios y personas (por llamarlos de alguna manera) que nos encontrabamos en Final Fight.
El juego es un catálogo de barrios deteriorados (el ayuntamiento dice que ya está en marcha un plan para rehabilitarlos que se anunciará meses antes de las elecciones) y lugares repletos de gente dispuesta a sacarte los ojos sólo por robarte el reloj, por ejemplo, este bar de mala muerte.
El mismísimo diseñador del juego era una especie de madre que te advertia de que “meterse por lo oscuro” era peligroso. Este es un detalle que localicé jugando. En muchas pantallas aparece este cartel “one way” advirtíendonos que demos la vuelta. (lo cual, es imposible dado el desarrollo del juego)
En todo caso, si las madres de los personajes les dijeron que “no se metieran por lo oscuro” no les hicieron caso. Haced una lista de sitio de una ciudad que no son aconsejados para los turistas. En este juego están todos. El rollito motero…
…los temibles muelles del puerto plagados de graffitis y con las farolas a medio gas. ¡Cuidado Haggar! ¡Es el lugar perfecto para un atraco!
Los desguaces de coches son otro clásico de lugares oscuros. Allí nunca suele encontrarse uno nada bueno… Aqui localizamos a la terrible Roxie Foxie. Yo nunca le pregunté en qué trabajaba (sic) pero daba unas patadas voladoras de tomo y lomo.
El sucio y destartalado metro era otro de los espacios para la pelea… En esta foto he “cazado” al alcalde Haggar pidiendo por las buenas a estos jóvenes muchachos que no sigan fugándose las clases. Por supuesto, después de la patada en la boca, a Haggar se le va el traque y acaba con todos.
Otro lugar muy problemático eran los aseos públicos… ¿a quién se le ocurre entrar ahi? y además… ¿qué tiene de sexy este lugar para que un graffitero lo escribiera con letras rosas en la puerta de atras? (bueno.. si seguís leyendo quizás “entendamos” algunas cosas)
Otro de los espacios donde pegarse tortas en final fight eran las fábricas… sus sótanos lúgubres llenos de cajas eran el hábitat de otro clásico de los videojuegos: el gordo barbudo y calvo que da cabezados.
En la fábrica tambien hay que tener mucho cuidado con los fuegos. ¿os suena el efecto de quemarse? es igualito al del street fighter.. que poquica imaginación.
Y, claro está, no podían faltar los Rings clandestinos tipo “El club de la lucha”. Aquí Guy, a punto de repartir unas cuantas tortas en combate muy desigual con dos personajes tipo “Andore”. Si te tiraban al suelo te tenías que levantar rápido porque sino se te tiraban encima y te hacían polvo.
En los rings clandestinos también te podías encontrar personajes un poco sacados de contexto. Todos sabemos que la mafia china es peligrosísima también pero este forzudo samurai estaba un poco cogido por los pelos.
Y por último en este disparatado y enjundioso listado de escenarios, otro clásico el montacargas relleno de malvados.
Hablando de todo un poco. Os cuento a continuación algo que he descubierto jugando de adulto y de lo que no te dabas cuenta cuando eras un cándido niñito. ¿casualidad? YO NO LO CREO. Y es que el l juego tiene numerosos guiños muy homosexuales… la verdad. Un buen amigo me dice que el 95% de los dibujos animados que veíamos de pequeños nos incitaban al mariconismo. Yo no se si es verdad ni me he dado electroshock para curarme después… pero con estos pantalones el cachas Andore iba moníiiiiisima
¿¿Y que me decís de este jefe rollo Village people??
En fin… Quizás estos guiños homosexuales sean la razón de que este juego le guste mucho a mi amigo @bigbignano. Si su novia está leyendo esto… quizás no sea tarde para emprender una temerosa huída hacia adelante. En fin: si después de leer esta broma privada en la que claramente insinuo que quizás mi amigo banano tiene un traje de Village People en su armario, seguís leyendo os contaré una cosa más de este tremendo clásico de los 90: su final. Y no… no me refiero a cuando os mataban en las primeras pantallas del principio. Salía un “continue” muy chulo por cierto…
Me refiero al final de verdad. La última pantalla, en la que luchamos contra el malo malísimo que ha secuestrado a la hija del Alcalde Haggar. Y… atención a la sorpresa políticamente incorrecta: ¡¡¡Le tenemos que pegar a uno que va en silla de ruedas!!! (supongo que los noventa eran así) Aqui el individuo en cuestión, con la chica. (el saber popular decía que, cuando le pegabas al malo, a la chica se le veian las tetas… pero no he conseguido pillar el momento)
El malo no era muy dificial en esta fase. Simplemente había que huir de sus flechas… sin embargo.. después de un rato pegándole nos damos cuenta de que… ¡estaba fingiendo!
Y ahi ya…nos quitamos los complejos y le damos sin parar (uff que alivio) hasta que le quitamos toda la vida y tiene su horrible y peliculero final cayendo por la ventana.
Y con el malo muerto llegan los reencuentros y descubrimos que la hija de haggar no solo queria ver a su padre.
     
Todos felices y contentos… Alcalde, enhorabuena. Ha ganado usted el nobel de la paz. (total, si se lo dieron a Obama!) Un juego de 10. de los que merece la pena recordar. Para acabar una post-data curiosa: ¿de quién sería este perro que aparece por lo menos diez veces ladrando en los escenarios? Os dejo con la duda.

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