La bienvenida


Mar está durmiendo en su Mamaroo, María está dormida en la cama (está agotada después de 12 horas de parto y 3 días en el hospital) y yo me he quedado de vigilante del muro. 



Acabo de ser padre y miles de sensaciones me recubren.Había pensado escribir algo sobre ellas para no olvidarlas y para compartirlas en el blog, pero no me salía la inspiración. Seguramente (es máxima en el periodismo) pensé que no era nada nuevo lo que me ocurría. No me pareció interesante porque supuse que todos los padres habrían sentido lo mismo y que no era novedoso lo que iba a escribir. Creo que es verdad. 
Sin embargo hoy, cuando hemos llegado a casa, nos ha pasado algo que sólo algunos habrán vivido. Sólo los que, como nosotros, conviven con animales. Al llegar a casa le hemos presentado a la niña a nuestros tres perros: 2 labradores y un chuchete tipo pastor alemán. Son perros grandes y poderosos que vigilan nuestro jardín.

Aquiles, el de los pies ligeros; Luno, el padre bondadoso y Gordo, el buenazo con pinta de malote.  

Normalmente cuando llegamos se ponen muy nerviosos. Se mueven, saltan, jadean, dan vueltas, se gruñen entre ellos jugando. Hoy no.Al sacar la niña del coche en brazos les he pedido que prestaran atención. Les he dicho “despacio” (entienden esta norma perfectamente al jugar conmigo o comer de mi mano) y se han sentado frente a mi los tres en posición relajada. Con los ojos abiertos y moviendo sólo las colas han esperado mis palabras. “hermanos, aquí está mar. Es el nuevo miembro de la manada.”Durante unos segundos he tenido la sensación de que entendían mis palabras.  Y aunque se que eso no es cierto, se que han comprendido la ceremonia.




Han mirado al frente y primero Luno (el blanco y más veterano) y luego Gordo y Aquiles (por orden de edad y tamaño) la han olido acercándose lo justo y sólo cuando yo se la he acercado. Le han mostrado el respeto de una reina.

Después los tres se han retirado dejándonos paso a casa y nos han seguido sin jadeos ni carreras a nuestro alrededor, como hacen habitualmente. Parecían desfilar militarmente, como si estuvieran protegiéndola. 
Mar tiene tres nuevos protectores. Mis hermanos también serán su guardia de la noche.

(Por cierto, para los incrédulos: esta situación está grabada en vídeo  Se que el perro no tiene la inteligencia del hombre, pero reducirlo a un simple animal bobalicón que se mueve por comida y no por respeto a la manada y otras convenciones sociales es borrar de su mente miles de años de evolución a nuestro lado protegiendo a nuestras crias) 

Escrito escuchando: 

Beethoven – Symphony 7 (Color-Coded Analysis)



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